La transición ecológica y la digitalización concentran los Fondos Europeos en España

  • El gobierno español apuesta por estos dos pilares en los Presupuestos Generales del Estado, en línea con las prioridades marcadas por la Unión Europea en las ayudas Next Generation EU
  • Se incentivarán las energías verdes, la movilidad sostenible y la economía circular para avanzar hacia la transición ecológica
  • La digitalización de las administraciones públicas y de las pymes y el impulso de la conectividad digital de la economía española son otros grandes proyectos que impulsará el ejecutivo


Tras la presentación de las líneas maestras del Plan de Recuperación Económica para España por parte del ejecutivo central, poco a poco vamos teniendo más detalles sobre cuáles son los sectores que pueden verse más beneficiados.


Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) han concretado las partidas económicas que guiarán los fondos provenientes del Fondo de Recuperación Next Generation EU. En el año 2021, el estado pretende movilizar 26.000 millones de euros del total de 140.000 millones que dispondrá durante el periodo 2021-2026.


En línea con las prioridades marcadas por la Comisión Europea, el Gobierno apuesta firmemente por la transición ecológica y la digitalización, a lo que se destinarán dos tercios del total de fondos en forma de transferencias para todo el período. Estas prioridades ya se ven reflejadas en los presupuestos de 2021, cuyas principales partidas económicas tienen como objetivo iniciar dicha transición.


Ayudas a la transición ecológica: sectores más beneficiados

El gobierno se apoyará en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 presentado a principios de año y en el que los objetivos son claros: descarbonizar la economía a través de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, aumentando por un lado la penetración de energías renovables y, por el otro, la eficiencia energética para completar la transición hacia una economía verde y autosuficiente energéticamente


Para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones, el sector de las energías renovables se verá especialmente beneficiado por esta lluvia de millones, ya que se sustituirán gradualmente los combustibles fósiles por energías limpias: desde las menos desarrolladas -geotérmica y por biomasa-, hasta las ya consolidadas -energía eólica y solar-, pasando por el hidrógeno renovable. Las ayudas se destinarán al desarrollo de la infraestructura necesaria para la gestión de la demanda y la integración en la red de dichas renovables, así como al almacenamiento energético y las redes inteligentes.


Además de incentivar el uso de energías verdes, las políticas públicas tendrán dos grandes objetivos para reducir emisiones: la movilidad sostenible y la rehabilitación de viviendas. Por un lado, mediante ayudas para la renovación del parque móvil y el desarrollo de una red más extensa de infraestructuras de recarga, con las que se pretende incentivar a la población al uso del coche eléctrico. Por otro lado, se buscará también aumentar la ventaja competitiva en la producción de vehículos eléctricos mediante el desarrollo de infraestructuras logísticas. Igualmente, se modernizarán las infraestructuras de transporte, con especial énfasis en el ferrocarril. 


Igualmente, a través de la rehabilitación de viviendas se buscará mejorar la eficiencia de las mismas, reduciendo su consumo energético y las emisiones. 


Otras áreas como la gestión eficiente de los recursos hídricos (modernización de regadíos y protección de ecosistemas, como las reservas marinas) y el fomento de la economía circular y la gestión de residuos también se verán beneficiadas de las ayudas. 


La transición ecológica en los presupuestos

Teniendo en mente los sectores y áreas que pueden verse beneficiados por las ayudas europeas durante todo el periodo, podemos tener una primera aproximación a cómo estas ayudas se verán reflejadas en los PGE durante el año 2021. 


El grueso de la cantidad presupuestada para la transición energética se destina al Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), un organismo público inscrito al Ministerio de Transición Ecológica, que se enfrentará a la difícil tarea de gestionar, ejecutar y supervisar 5.300 millones de euros destinados a la descarbonización de la economía española, siguiendo las directrices del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. También se recogen unos 1.800 millones para la rehabilitación tanto de viviendas como de edificios públicos y patrimonio histórico, y 2.300 millones en transferencias a empresas públicas de transporte donde destacan ADIF y RENFE, que suman más de 1.900 millones, destinados a la alta velocidad y el ferrocarril ordinario. 


También cabe destacar la inversión en movilidad urbana, como la creación de zonas de bajas emisiones o mejoras en flotas de transporte y redes de cercanías, que contarán con unos 800 millones repartidos entre las distintas administraciones locales y autonómicas. Finalmente, se destinarán partidas menos cuantiosas de 600 y 400 millones a la conservación de los ecosistemas y el desarrollo del medio rural, respectivamente. Estos programas incluirán la gestión forestal sostenible y la lucha contra incendios forestales, junto a la mejora de la competitividad agraria en el marco de la transición ecológica.


Ayudas a la digitalización: sectores más beneficiados

Con la presentación del plan España Digital 2025 el pasado mes de julio, el Gobierno ya adelantaba en diez grandes ejes los sectores que más se verían beneficiados por los fondos europeos hasta 2023. Los dos grandes objetivos del plan son la digitalización de las administraciones públicas y de las pymes y el impulso de la competitividad y la conectividad digital de la economía española. Además de esos dos grandes objetivos, la digitalización afectará transversalmente a toda la economía, repercutiendo sobre diferentes políticas de ciencia, innovación, educación, industria, movilidad o infraestructuras, entre otras.


La modernización de las diferentes administraciones públicas, incluyendo la sanidad, así como el sistema educativo y las universidades, aparece como clave para hacer evolucionar la administración pública hacia el siglo XXI, plenamente digitalizada. 


En lo que respecta al sector privado, se verán especialmente beneficiadas las pymes y la industria, que deberán acelerar su transición hacia una economía digital para poder competir en igualdad de condiciones con otros países. También el sector turístico, clave para la economía española y especialmente golpeado por la pandemia, deberá aprovechar los programas de ayudas para reformular su estrategia de la mano de la sostenibilidad y la economía circular. Otros sectores también afectados como el del deporte o el cultural, también contarán con programas y ayudas específicas.


Para tener una economía más competitiva y mejor conectada, las infraestructuras digitales son clave. En este sentido, la implantación territorial del 5G es la herramienta principal que vertebrará el desarrollo industrial de última generación, a la vez que permitirá reducir la brecha digital entre territorios. Una buena infraestructura digital atraerá más inversión extranjera y puede colocar a España como un centro de innovación y, con una buena política de fomento de creación de start-ups, transformarla en una economía productiva basada en sectores de gran valor añadido. La formación digital de la población es otro punto clave de un plan en el que la cooperación público-privada será clave para determinar el éxito de las ayudas.


La digitalización en los presupuestos

Para el año 2021, las ayudas se han concretado de la siguiente manera. Se destinarán casi 1.800 millones de euros a redes de telecomunicaciones, de los cuales 800M irán destinados a digitalizar las pymes, 600M a acabar con la brecha digital y garantizar la conectividad de todo el territorio, y 300M y 200M al despliegue del 5G y la mejora de las capacidades de la industria en materia de ciberseguridad, respectivamente. 


También se destinarán 1.100 millones a I+D+i con partidas concretas dirigidas al fomento de la inteligencia artificial, la robotización y el big data, la digitalización de los sectores productivos y la mejora de las capacidades digitales de la ciudadanía. Además, se detallan otros 1.100 millones en transferencias directas a organismos públicos de investigación y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que reforzará el I+D tecnológico industrial.


La sanidad, un sector olvidado pero que ha emergido como clave en el contexto de la pandemia, recibirá 3.000 millones provenientes de los fondos. A pesar de que un tercio de éstos se destinarán a solucionar problemas a corto plazo como el suministro de vacunas, dos tercios se destinarán en el largo plazo al refuerzo de la atención primaria y a la renovación tecnológica del sector, con el objetivo de hacerlo más resiliente y eficiente.


Por último, se recogen casi 800 millones para la modernización de todos los Ministerios y Administraciones territoriales, que se enfrentarán al reto de digitalizar los trámites y optimizar la eficiencia de sus recursos. Otros tantos millones se destinarán a la digitalización del sistema educativo, sin detallar los programas específicos que se llevarán a cabo. Finalmente, se concreta una esperada partida de 700 millones en ayudas directas al turismo con especial énfasis en la digitalización del sector.



Public Affairs Experts - 11 de diciembre de 2020




Foto: Pool Moncloa


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